Estimados:
Dejo Aquí la traducción de mi trabajo con el Dr. Alejandro Parra y un enlace a la prestigiosa revista médica PubNet a raíz de la publicación del mismo en la prestigiosa revista EXPLORE de Estados Unidos.
Espero lo disfruten. Un cálido abrazo
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/42107354/
EL IMPACTO TRANSPERSONAL DE LAS EXPERIENCIAS CERCANAS A LA MUERTE EN
INDIVIDUOS CON MUERTE CLÍNICA
DIAGNOSTICADA
Gustavo Cia & Alejandro Parra
Alejandro
Parra: http://orcid.org/0000-0001-7943-2794
Gustavo
Cia: https://orcid.org/0009-0009-0916-4769
Instituto de Psicología Paranormal
Buenos Aires, Argentina
Resumen. La
experiencia cercana a la muerte (ECM) es un evento lúcido que algunas personas
experimentan de manera repentina ante una situación de proximidad a la muerte.
Con frecuencia, tras haber sido declaradas clínicamente muertas, recuperan la
consciencia luego de un proceso de reanimación, conservando recuerdos de
emociones, imágenes, percepciones o voces. El propósito de este estudio fue
examinar una muestra argentina de personas que informaron haber experimentado
ECM y comparar a quienes manifestaron diversas características asociadas a
estas experiencias bajo el criterio de Muerte Clínica Diagnosticada Médicamente
(MCDM) con aquellos que no cumplían este criterio (no MCDM). Se analizaron
rasgos cognitivo-perceptuales, afectivos, paranormales, espirituales y
existenciales. Asimismo, se predijo una correlación positiva y significativa
entre las ECM y los rasgos cognitivo-perceptuales, la afectividad positiva y
negativa, los rasgos paranormales y los indicadores trascendentes. Mediante una
encuesta en línea se reclutó una muestra de individuos con MCDM (N =
196) y otra sin MCDM (N = 302). Las características más frecuentes de
las ECM fueron: experiencias extracorpóreas (87%), percepción de un nuevo reino
o dimensión (85%), retorno al cuerpo (81%), reevaluación de la vida (85%),
mejora intelectual (81%), ansiedad/depresión (80%/77%), sentimientos de paz
(91%) y experiencias extrasensoriales (75%). Además, los participantes con MCDM
tendieron a percibir sus ECM como menos perturbadoras cuando estuvieron
acompañadas por atención médica y de enfermería, lo que con frecuencia facilitó
la elaboración psicológica posterior de la experiencia. La convicción de que
sus vidas fueron preservadas gracias a la intervención médica parece influir en
la manera en que interpretan y atribuyen significado a sus ECM.
Palabras clave: experiencias cercanas a la muerte, rasgos cognitivo-perceptuales,
parapsicología, espiritualidad, valores trascendentes.
Abstract: Near-death experiences (NDEs) are lucid
events that some people have suddenly experienced in the face of imminent
death. Often having been declared clinically dead, they recover with memories
of emotions, images, or voices after a resuscitation process. The purpose of
this study is to examine an Argentine sample of NDEs and compare individuals
who experienced various NDE traits that occurred under a criterion of Medically
Diagnosed Clinical Death (MDCD) with those without this criterion. The study
considers cognitive-perceptual, affective, paranormal, spiritual, and
existential traits. In addition, we predict a positive and significant
correlation between NDEs with cognitive-perceptual features, positive/negative
affectivity, paranormal, and transcendent traits. Through an online survey, a
sample of individuals with MDCD (N = 196) and another without MDCD (N = 392)
were recruited. The most commonly found NDE characteristics were: Out-of-body
experiences (87%), New realm/dimension (85%), Return to the body (81%),
Re-evaluating life (85%), Intellectual improvement (81%), Anxiety/Depression
(80/77%), Peace (91%), and Extrasensory Experiences (75%) were the most common.
Those with MDCD found their NDEs less disturbing if they were accompanied by
medical and nursing care, which often helped them to process these experiences.
The conviction that their lives have been protected by medical services may
reframe the value of their NDEs.
Keywords: Near-Death Experiences, Cognitive-Perceptual Traits,
Parapsychology, Spirituality, Transcendent Values.
INTRODUCCIÓN
Las
experiencias cercanas a la muerte (ECM) constituyen uno de los fenómenos más
estudiados dentro del campo de la investigación sobre la conciencia y la
posible supervivencia de la mente después de la muerte. Junto con las
comunicaciones mediúmnicas, las apariciones y otros fenómenos afines, las ECM
han sido consideradas como indicios de continuidad de la consciencia más allá
del funcionamiento biológico ordinario.
Desde
la perspectiva clínica, estas experiencias poseen una importancia considerable
por al menos tres razones. En primer lugar, pueden producir modificaciones
profundas y permanentes en las creencias, actitudes, valores y prioridades
vitales de quienes las experimentan. En segundo lugar, determinadas
características fenomenológicas de las ECM pueden confundirse con
manifestaciones psicopatológicas, aunque sus consecuencias psicológicas suelen
diferir sustancialmente de los trastornos mentales convencionales. Finalmente,
una mejor comprensión de los mecanismos involucrados en las ECM podría
contribuir a ampliar el conocimiento científico sobre la naturaleza de la
conciencia y su relación con el funcionamiento cerebral (Greyson, 1998; Parnia
& Fenwick, 2002).
Diversos
estudios indican que entre el 12% y el 18% de los supervivientes de un paro
cardíaco informan haber tenido una ECM (Greyson, 2003a; Parnia et al., 2001;
van Lommel et al., 2001). Greyson (1998) definió la ECM como un “acontecimiento
subjetivo profundo”, caracterizado por su naturaleza trascendente y
frecuentemente mística, que ocurre en circunstancias próximas a la muerte.
Estas experiencias suelen ser extraordinariamente vívidas, realistas y
transformadoras, y se presentan en personas que han estado clínicamente cerca
de morir (Greyson, 2003b).
Un
reciente análisis bibliométrico realizado por Barreto (2025), que examinó
publicaciones aparecidas entre 1977 y 2024, identificó las principales redes de
citación y áreas de investigación sobre ECM. Los resultados mostraron que
Estados Unidos, Reino Unido y Bélgica lideran la producción científica en este
campo. Las metodologías empleadas abarcan desde estudios médicos centrados en
la actividad cerebral y los resultados psicológicos posteriores hasta
narrativas orientadas a identificar patrones lingüísticos comunes en los
relatos de los sobrevivientes.
En
relación con el origen de las ECM, Barreto (2025) concluyó que el panorama
teórico continúa siendo fragmentado, con escasez de modelos integradores
capaces de explicar satisfactoriamente la complejidad del fenómeno. Aunque
Brasil constituye una excepción dentro de América Latina por haber desarrollado
investigaciones empíricas sobre ECM (Ferrara Carunchio & De Oliveira
Maraldi, 2020; Leite Galli et al., 2020; Queiroz, 2023), Argentina carece
prácticamente de estudios sistemáticos. No obstante, durante la década de 1990
las ECM adquirieron cierta visibilidad pública en Argentina a partir de la
experiencia personal del periodista y conductor televisivo Víctor Sueiro
(1943–2007), quien relató una ECM y posteriormente publicó una serie de libros
de amplia difusión que generaron debates en programas de televisión, radio y
prensa escrita (Sueiro, 1990, 1991). En términos generales, la investigación
empírica sobre ECM en América Latina continúa siendo escasa. La mayor parte de
la literatura disponible en español consiste en relatos autobiográficos de
personas que afirman haber vivido este tipo de experiencias, mientras que los
estudios cuantitativos y comparativos siguen siendo relativamente infrecuentes.
Finalmente, las
experiencias cercanas a la muerte (ECM) son consideradas en el campo de la
psicología transpersonal como una modalidad de experiencia transpersonal debido
a que implican estados de conciencia que trascienden los límites habituales del
yo, del cuerpo y de la realidad cotidiana. Durante una ECM, las personas suelen
reportar experiencias fuera del cuerpo, percepción de una luz intensa,
encuentros con seres fallecidos o entidades espirituales, revisión panorámica
de la vida y sentimientos de unidad, paz y trascendencia. Estas características
coinciden con la definición clásica de experiencia transpersonal propuesta por
la psicología transpersonal, entendida como una expansión de la identidad más
allá de los confines del ego individual (Grof, 1988; Walsh & Vaughan,
1993). Asimismo, diversos estudios han demostrado que las ECM suelen producir
cambios profundos y duraderos en la personalidad, los valores y las creencias
de quienes las experimentan. Entre las consecuencias más frecuentes se
encuentran una menor ansiedad ante la muerte, un incremento de la
espiritualidad, una mayor preocupación por los demás y una redefinición del
sentido de la vida (Greyson, 2015). Desde esta perspectiva, las ECM constituyen
experiencias transformadoras que favorecen procesos de crecimiento psicológico
y espiritual, una de las principales áreas de interés de la psicología
transpersonal (Fracasso et al., 2013).
No obstante, clasificar
una ECM como experiencia transpersonal no implica necesariamente aceptar
interpretaciones “sobrenaturales” o afirmar la supervivencia de la conciencia
después de la muerte. La psicología transpersonal estudia estas experiencias como
fenómenos subjetivos de gran significado existencial, independientemente de las
explicaciones ontológicas que puedan proponerse. Por ello, las ECM son
consideradas un campo privilegiado para investigar la relación entre
conciencia, espiritualidad y transformación personal, constituyendo uno de los
fenómenos más representativos dentro del estudio contemporáneo de las
experiencias transpersonales (Grof, 1988; Greyson, 2015).
Muerte Clínica
Diagnosticada Médicamente y Experiencias Cercanas a la Muerte
La
Muerte Clínica Diagnosticada Médicamente (MCDM) ha sido definida como el cese
de las funciones corporales globales —particularmente la respiración y la
circulación sanguínea— mientras las células conservan viabilidad suficiente
para permitir la reversibilidad mediante procedimientos de reanimación. Este
estado se diferencia de la muerte biológica, la muerte celular o la muerte
cerebral, las cuales son consideradas irreversibles.
El
diagnóstico de MCDM implica la constatación de ausencia de signos vitales,
tales como pulso y respiración, así como la evaluación de indicadores
neurológicos que pueden incluir coma profundo, ausencia de reflejos y apnea. En
numerosos casos se requieren pruebas complementarias y períodos de observación
destinados a confirmar la irreversibilidad del cuadro antes de declarar la
muerte biológica (Trueba Gutiérrez, 2007).
Para
los fines de este estudio, se solicitó a los participantes que indicaran si un
médico o equipo sanitario había determinado —durante o después del episodio y
con independencia de la naturaleza del evento que originó la ECM, como
ahogamiento, paro cardíaco, electrocución o intento de suicidio— que habían
atravesado un estado de “muerte clínica”. Por el contrario, los participantes
incluidos en el grupo sin MCDM informaron haber atravesado situaciones de
amenaza vital sin haber recibido un diagnóstico médico formal de muerte
clínica. En estos casos, la recuperación de las funciones vitales ocurrió con
ayuda de terceros o de manera espontánea, pero sin supervisión médica directa,
como sucede en determinados accidentes domésticos u otros episodios ocurridos
fuera del sistema sanitario.
Aristidou
et al. (2023), mediante entrevistas a sobrevivientes de paro cardíaco
extrahospitalario, identificaron cinco dimensiones fundamentales de la
experiencia: (a) el ataque inesperado; (b) la vivencia de un mundo diferente,
caracterizada por transformaciones corporales, temporales y emocionales; (c) la
restauración del sentido del yo; (d) la transformación de la vida; y (e) la
transformación personal. Estas dimensiones coinciden con componentes
transculturales descritos previamente en la literatura internacional sobre ECM.
Los participantes interpretaron su supervivencia como un “regalo divino” y una
oportunidad para continuar viviendo de una manera más consciente y
significativa. La construcción de sentido y el fortalecimiento de la
espiritualidad parecen desempeñar un papel central en la reorganización de la
vida posterior a una ECM, dado que los relatos suelen expresar una apreciación
renovada por la existencia (van Lommel et al., 2001). Otro estudio sugiere que
los factores cognitivos y espirituales podrían intensificarse en contextos
médicos, favoreciendo una mayor frecuencia de ECM o una mayor riqueza
fenomenológica de estas experiencias (Rousseau et al., 2023).
Uno
de los problemas recurrentes en la literatura especializada es la ausencia de
investigaciones comparativas que examinen diferentes situaciones de proximidad
a la muerte y permitan determinar si existen diferencias sistemáticas entre las
ECM ocurridas bajo condiciones médicamente documentadas y aquellas producidas
en contextos no documentados clínicamente. Por ello, el objetivo de este
estudio fue comparar a individuos que experimentaron características asociadas
a las ECM —medidas mediante la Escala de ECM de Greyson— según hubieran
atravesado o no una situación de MCDM. Además, se planteó la hipótesis de que,
entre los individuos con MCDM, existirían correlaciones positivas y
significativas entre las ECM y (H1) rasgos cognitivo-perceptuales, (H2) afectividad
positiva (pero no necesariamente afectividad negativa), (H3) Rasgos
paranormales y (H4) Rasgos espirituales y trascendentes.
MÉTODO
Procedimiento
Se creó un sitio web en
español (www.alipsi.com.ar/NDE,
actualmente fuera de servicio) con el propósito de informar a participantes
argentinos acerca de las experiencias cercanas a la muerte (ECM) y,
simultáneamente, reclutar participantes para la investigación. Aunque personas
no argentinas también tuvieron acceso en línea a la Escala de ECM, sus datos no
fueron incluidos en el presente informe.
Los visitantes del sitio
encontraron un anuncio sobre la investigación que incluía una invitación a
participar dirigida específicamente a quienes hubieran sobrevivido a una
experiencia cercana a la muerte. El cuestionario no sólo estuvo disponible en
el sitio web, sino que algunos lo descargaron, lo completaron electrónicamente
y lo devolvieron como archivo adjunto por correo electrónico. Otros imprimieron
el formulario, lo completaron en formato papel y lo remitieron por correo
postal. Asimismo, se publicó una versión adicional del cuestionario mediante Google Forms, que podía completarse
directamente en línea sin necesidad de descarga.
Instrumentos
El cuestionario estuvo
compuesto por dos instrumentos: una encuesta sociodemográfica elaborada por los
autores y la Escala de Experiencias
Cercanas a la Muerte (Near-Death Experience Scale;
Greyson, 1983), traducida al español a partir de la versión de Jiménez-Garrido
et al. (2015) e incorporando modificaciones propias destinadas a explorar
características originalmente no incluidas en la escala, tales como Visión Panorámica, Visión/Sensación de Túnel y Ciudad de Luz. Además, se proporcionó a los
participantes un espacio abierto para describir narrativamente las
circunstancias, el contenido y las consecuencias posteriores de sus
experiencias cercanas a la muerte. Las puntuaciones medias obtenidas en cada
una de las subescalas fueron similares a las informadas por Jiménez-Garrido et
al. (2015) y Greyson (1983). La escala ha demostrado adecuados niveles de
fiabilidad y validez para discriminar entre individuos que perciben haber
experimentado una ECM y aquellos que no la han experimentado (Greyson, 1983,
1997, 2001, 2003a, 2003b, 2007).
Para el presente estudio
se desarrolló una versión española de la Escala de ECM, modificando ligeramente
la versión original de 16 ítems y reduciéndola a 12 ítems. En una primera
etapa, el coautor Gustavo Cia tradujo los ítems originales de la escala de Greyson
(1983) del inglés al español. Posteriormente, dos docentes del Instituto de
Psicología Paranormal de Buenos Aires revisaron y modificaron la traducción. La
versión resultante fue enviada al coautor Alejandro Parra, quien realizó la
supervisión bilingüe español-inglés.
Las modificaciones
propuestas fueron incorporadas, obteniéndose así la versión final utilizada en
esta investigación. La encuesta sociodemográfica incluyó preguntas referidas a
edad, género, nivel educativo, tiempo transcurrido desde la experiencia y
circunstancias asociadas al episodio, tales como el tipo de accidente,
enfermedad o lesión involucrada. La versión española de la Escala de ECM evaluó
las siguientes dimensiones: Rasgos cognitivo-perceptuales (desorientación,
percepción visual, distorsión temporal, pensamiento acelerado, reevaluación de
la vida, sensación de extrañeza, hipervigilancia, agudeza visual, agudeza
auditiva, actividad motora, audición de voces, rendimiento intelectual y
mejoría intelectual), Afectividad negativa (Disminución del interés,
desinterés, depresión, ansiedad, euforia e ideación suicida), Afectividad
positiva (alegría, paz y plenitud), Rasgos paranormales (Precognición/premoniciones,
psicocinesis espontánea, experiencias extrasensoriales, experiencias
extracorpóreas, percepción de auras, sensación o visión de entidades,
capacidades de curación y lecturas psíquicas, Rasgos espirituales (Sentido del
papel en la vida, amor a Dios, sentimientos trascendentes, profundización de la
fe y convicción de la existencia de un Yo Superior), y Rasgos trascendentes (Valores
éticos, satisfacción personal, sentido de propósito y deseo de servicio).
Estos “rasgos” hacen
referencia a aspectos fenomenológicos de la experiencia cercana a la muerte y
no a rasgos de personalidad evaluados independientemente. En otras palabras, el
estudio no compara individuos más o menos espirituales, sino las
características presentes en las propias experiencias cercanas a la muerte. Para
cada ítem, los participantes indicaban la Ausencia (0), Presencia Ambigua (1) o Presencia Definida (2) de cada característica durante su
experiencia.
En relación con la
fiabilidad de la escala, Greyson (1983) informó coeficientes alfa de Cronbach
de .88 para la escala total, .75 para los rasgos cognitivo-perceptuales, .86
para los rasgos afectivos, .66 para los rasgos paranormales y .76 para los
rasgos trascendentales. Estos valores reflejan niveles de consistencia interna
que oscilan entre adecuados y moderados. Por su parte, la versión
argentino-española de la Escala de ECM presentó un coeficiente alfa de .89 para
la escala total y coeficientes de .78 para los rasgos cognitivo-perceptuales,
.81 para los rasgos afectivos, .76 para los rasgos paranormales y .80 para los
rasgos trascendentales. Para este estudio, la dimensión trascendental fue
subdividida en dos categorías: rasgos espirituales y rasgos trascendentes.
Participantes
y análisis
Los participantes
constituyeron una muestra no probabilística por conveniencia integrada por
personas que se identificaban principalmente como católicas (únicamente el 15%
declaró no pertenecer a dicha confesión religiosa), tenían 18 años o más y
residían en diversas ciudades de Argentina, incluyendo Buenos Aires, Mendoza,
Córdoba y Santa Fe, así como en Montevideo (Uruguay). Algunos participantes
encontraron el sitio web durante búsquedas en Internet, mientras que otros
fueron contactados por el coautor Alejandro Parra a través de conferencias
públicas y entrevistas personales, siendo posteriormente derivados al sitio web
para completar los instrumentos.
La recolección de datos
se llevó a cabo durante un período de seis meses. El reclutamiento comenzó en
junio de 2019, antes del inicio de la pandemia de COVID-19, y la convocatoria era
republicada cada dos o tres semanas. La Escala de ECM fue difundida a través de
diversos grupos de Facebook e Instagram en español relacionados con
experiencias cercanas a la muerte, tanatología y parapsicología.
La muestra total estuvo
compuesta por 498 casos argentinos,
de los cuales 196 participantes (39%) informaron haber experimentado
una muerte clínica diagnosticada médicamente y 302 participantes (61%)
reportaron una ECM sin diagnóstico médico de muerte clínica o en el contexto de
una crisis orgánico-biológica. Para la conformación de los grupos se solicitó
responder dos preguntas dicotómicas:
1. Al menos una vez en mi vida he
recibido maniobras de reanimación cardiopulmonar o he sido diagnosticado con
muerte clínica en un entorno médicamente controlado (por ejemplo, sanatorio,
hospital, ambulancia o asistencia paramédica). Sí / No
2. No he recibido procedimientos de
reanimación ni ningún médico ha certificado signos de muerte clínica (por
ejemplo, la situación de riesgo vital o la experiencia ocurrió fuera de un
sistema sanitario, hospital, clínica, ambulancia o en un entorno doméstico sin
supervisión médica). Sí / No
De los 196 participantes
con ECM y diagnóstico médico de muerte clínica, 74 (37%) fueron varones y 122
(63%) mujeres, con edades comprendidas entre los 18 y los 74 años (M =
40,10; DT = 15,51).
De los 302 participantes
con ECM sin diagnóstico médico de muerte clínica, 119 (39%) fueron varones y
183 (60%) mujeres, con edades comprendidas entre los 18 y los 77 años (M
= 29,39; DT = 12,38).
Aunque todos los
participantes fueron informados acerca de los objetivos generales de la
investigación y se los invitó a participar de manera anónima y voluntaria con
el fin de minimizar posibles sesgos de respuesta, no se les comunicaron las
hipótesis del estudio. Todos los participantes completaron los instrumentos de
manera voluntaria y sin recibir compensación económica, previa firma del
correspondiente consentimiento informado. El estudio fue evaluado y aprobado
por un comité institucional de ética en investigación (IRB #23-24465-654).
RESULTADOS
La frecuencia de las
características de las experiencias cercanas a la muerte (ECM) entre los
individuos con Muerte Clínica Diagnosticada Médicamente (MCDM) (véase
Tabla 1) indica que las tres características más frecuentes fueron la experiencia extracorpórea
(87,2%), la percepción de otro reino o dimensión (85,7%) y el retorno al cuerpo
(81,6%). Otras características también mostraron una elevada frecuencia, como
la visión
panorámica (65,8%) y la sensación de límite o
frontera (60,7%).
TABLA 1: CARACTERÍSTICAS
DE LAS ECM EN INDIVIDUOS CON MCDM Y SIN MCDM
|
Variables1 |
MCDM (N
= 196) |
Sin
MCDM (N
= 302) |
||
|
Experiencia
Cercana a la Muerte |
N |
% |
N |
% |
|
1. Experiencia
extracorpórea |
171 |
87.2 |
205 |
67.9 |
|
2. Otro reino/dimensión |
168 |
85.7 |
188 |
62.3 |
|
3. Retorno al cuerpo |
160 |
81.6 |
203 |
67.2 |
|
4. Visión panorámica |
129 |
65.8 |
163 |
54.0 |
|
5. Sensación de
límite/retorno |
119 |
60.7 |
158 |
52.3 |
|
6. Otros seres
espirituales |
110 |
56.1 |
152 |
50.3 |
|
7. Visión/sensación de
túnel |
107 |
54.6 |
90 |
29.8 |
|
8. Seres queridos
fallecidos |
105 |
53.6 |
156 |
51.7 |
|
9. Revisión panorámica
de la vida |
104 |
53.1 |
94 |
31.1 |
|
10. Mensajes
espirituales |
103 |
52.6 |
143 |
47.4 |
|
11. Sensación de
desapego |
94 |
48.0 |
24 |
7.9 |
|
12. Ciudad de luz |
82 |
41.8 |
71 |
23.5 |
Nota. (1) Las
respuestas fueron convertidas en valores dicotómicos Sí/No.
La frecuencia de los
rasgos cognitivo-perceptuales entre los individuos con MCDM (véase Tabla 2)
indica que los dos rasgos más frecuentes fueron la reevaluación de la vida
(85,2%) y la mejoría
intelectual (81,6%). Otros indicadores también mostraron
proporciones elevadas, tales como la audición de voces (78,6%) y la sensación de extrañeza
(77,0%).
Entre los indicadores de
afectividad negativa y positiva en los individuos con MCDM, los rasgos más
frecuentes de afectividad negativa fueron la angustia/ansiedad (80,1%) y
la depresión
(77,6%), mientras que para la afectividad positiva los más elevados fueron la paz
(91,1%), la alegría
(85,7%) y la plenitud
(84,0%). Comparados con el grupo sin MCDM, estos porcentajes resultaron
considerablemente más bajos, particularmente en los indicadores de afectividad
positiva (21,2%, 25,5% y 27,2%, respectivamente).
Entre los rasgos
paranormales de los individuos con MCDM, los más frecuentes fueron las experiencias
extrasensoriales (75,5%) y la percepción o sensación de entidades
(74,5%). Estos indicadores fueron significativamente menos frecuentes en el
grupo sin MCDM.
Respecto de los rasgos
espirituales, todos presentaron frecuencias elevadas entre quienes
experimentaron MCDM, incluyendo amor a Dios (89,3%), sentido del papel en la
vida (87,2%) y creencia en un ser superior (83,7%).
Nuevamente, estos valores fueron considerablemente inferiores en el grupo sin
MCDM.
Finalmente, los rasgos
trascendentes mostraron porcentajes superiores al 90% entre los individuos con
MCDM. Aunque ligeramente menores, los participantes sin MCDM también
presentaron niveles elevados en estas variables.
TABLA 2: RASGOS
COGNITIVO-PERCEPTUALES, AFECTIVOS, PARANORMALES, ESPIRITUALES Y TRASCENDENTES
EN INDIVIDUOS CON Y SIN DIAGNÓSTICO DE MUERTE CLÍNICA
|
Variables¹ |
MCDM (N=196) |
Sin
MCDM (N=302) |
||
|
Rasgos cognitivo-perceptuales |
N |
% |
N |
% |
|
Reevaluación de la vida |
196 |
85.2 |
235 |
77.8 |
|
Mejoría intelectual |
160 |
81.6 |
182 |
60.3 |
|
Audición de voces |
154 |
78.6 |
206 |
68.2 |
|
Sensación de extrañeza |
151 |
77.0 |
217 |
71.9 |
|
Pensamiento acelerado |
146 |
74.5 |
215 |
71.2 |
|
Hipervigilancia |
151 |
74.0 |
199 |
34.1 |
|
Percepción visual |
144 |
73.5 |
203 |
67.2 |
|
Agudeza auditiva |
133 |
67.9 |
182 |
60.3 |
|
Agudeza visual |
145 |
64.8 |
157 |
65.9 |
|
Rendimiento intelectual |
127 |
64.8 |
172 |
57.0 |
|
Distorsión temporal |
130 |
66.3 |
169 |
56.0 |
|
Actividad motora |
119 |
60.7 |
143 |
47.4 |
|
Desorientación |
118 |
60.2 |
159 |
52.6 |
Nota. ¹ Las respuestas fueron convertidas en valores
dicotómicos Sí/No.
Se realizaron análisis
estadísticos adicionales mediante el paquete estadístico SPSS versión 22, empleando pruebas unilaterales. Asimismo, se
evaluó la normalidad de la muestra. A partir de los valores obtenidos mediante
la prueba de Kolmogorov-Smirnov, se asumió una distribución asimétrica para las
puntuaciones de la Escala de Greyson. En consecuencia, se utilizaron
estadísticas no paramétricas, aplicándose la prueba U de Mann-Whitney para las comparaciones entre grupos, junto con la
corrección de Bonferroni cuando resultó apropiado para múltiples análisis. La
fiabilidad de las escalas se evaluó mediante el coeficiente alfa de Cronbach,
obteniéndose valores superiores a .70 en todos los casos.
Los individuos con y sin
diagnóstico de muerte clínica fueron comparados en términos de puntuación total
de ECM (escala Likert de 0 a 32), rasgos cognitivo-perceptuales, afectividad
positiva y negativa, rasgos paranormales, espirituales y trascendentes. Con
excepción de la afectividad negativa, todos los indicadores presentaron medias
significativamente más elevadas en el grupo con muerte clínica que en el grupo
sin muerte clínica (véase Tabla 3).
TABLA 3: COMPARACIÓN DE
LOS RASGOS COGNITIVO-PERCEPTUALES, AFECTIVOS, PARANORMALES, ESPIRITUALES Y
TRASCENDENTES ENTRE INDIVIDUOS CON Y SIN DIAGNÓSTICO DE MUERTE CLÍNICA
|
Variables¹ |
Grupos |
N |
M |
DT |
z |
p |
d |
|
ECM Total (1–12) |
Sin MCDM |
302 |
5.47 |
2.85 |
7.51 |
<
.001 |
.74 |
|
MCDM |
196 |
7.52 |
2.63 |
||||
|
Rasgos
cognitivo-perceptuales |
Sin MCDM |
302 |
15.70 |
8.81 |
4.12 |
<
.001 |
.38 |
|
MCDM |
196 |
19.10 |
8.70 |
||||
|
Afectividad positiva |
Sin MCDM |
302 |
4.69 |
2.98 |
4.10 |
<
.001 |
.39 |
|
MCDM |
196 |
5.64 |
2.32 |
||||
|
Afectividad negativa |
Sin MCDM |
302 |
7.28 |
4.44 |
1.69 |
n.s. |
|
|
MCDM |
196 |
8.06 |
4.34 |
||||
|
Rasgos paranormales |
Sin MCDM |
302 |
8.72 |
6.88 |
5.37 |
<
.001 |
.50 |
|
MCDM |
196 |
12.34 |
7.36 |
||||
|
Rasgos espirituales |
Sin MCDM |
302 |
8.19 |
4.76 |
5.30 |
<
.001 |
.48 |
|
MCDM |
196 |
10.40 |
4.35 |
||||
|
Rasgos trascendentes |
Sin MCDM |
302 |
8.72 |
6.88 |
5.37 |
<
.001 |
.50 |
|
MCDM |
196 |
12.34 |
7.36 |
Nota. ¹ Ausencia (0),
Presencia Ambigua (1) o Presencia Definida (2).
Se realizaron
correlaciones mediante el coeficiente Rho
de Spearman (rs) entre las frecuencias de rasgos
cognitivo-perceptuales, afectividad positiva y negativa, rasgos paranormales,
espirituales y trascendentes con la puntuación total de ECM. Se predijo una
correlación positiva y significativa para: (H1) rasgos cognitivo-perceptuales
(confirmada, p < .001, incluyendo afectividad positiva pero no
negativa), (H2) rasgos paranormales (confirmada, p < .001), (H3)
rasgos espirituales (confirmada, p < .001) y (H4) rasgos
trascendentes (confirmada, p < .001) (véase Tabla 4).
TABLA 4: CORRELACIÓN
ENTRE LAS CARACTERÍSTICAS DE LAS ECM Y LOS RASGOS COGNITIVO-PERCEPTUALES,
AFECTIVOS, PARANORMALES, ESPIRITUALES Y TRASCENDENTES EN INDIVIDUOS CON
DIAGNÓSTICO DE MUERTE CLÍNICA
|
Variables¹ |
rs |
p |
|
Rasgos
cognitivo-perceptuales |
.37 |
<
.001 |
|
Afectividad negativa |
-.004 |
n.s. |
|
Afectividad positiva |
.32 |
<
.001 |
|
Rasgos paranormales |
.51 |
<
.001 |
|
Rasgos espirituales |
.17 |
.01 |
|
Rasgos trascendentes |
.51 |
<
.001 |
Nota. ¹ Corrección de
Bonferroni: p = .0006; gl =
195 y gl = 301.
CONCLUSIONES
El objetivo de este
estudio fue comparar los rasgos cognitivo-perceptuales, la afectividad positiva
y negativa, así como los rasgos paranormales, espirituales y trascendentes en
una muestra argentina de personas que informaron haber experimentado una experiencia
cercana a la muerte (ECM), diferenciando entre aquellos que recibieron un
diagnóstico médico de muerte clínica (MCDM) y aquellos que no recibieron dicho
diagnóstico.
La distinción entre ambos
grupos se fundamenta en que los protocolos médicos y las condiciones clínicas
presentes en hospitales y otros servicios de salud no sólo pueden favorecer la
ocurrencia de ECM, sino también influir en la forma en que estas experiencias
son recordadas, en su frecuencia y en sus características fenomenológicas. Esto
contrasta con las ECM ocurridas en contextos extrahospitalarios o domésticos,
donde generalmente no intervienen procedimientos de reanimación ni protocolos
clínicos formales.
En nuestra muestra, el
grupo sin diagnóstico médico de muerte clínica fue más numeroso que el grupo
con diagnóstico (61% frente a 39%, respectivamente) debido a que las personas
sin diagnóstico son más encontradas más fácilmente que aquellas bajo
diagnóstico. Además, los participantes con MCDM difieren de aquellos que
experimentaron una ECM sin haber sido declarados clínicamente muertos en que
los primeros pueden vincularse temporalmente a un episodio documentado de paro
cardiorrespiratorio, mientras que en los segundos resulta más difícil
relacionar la experiencia con variables fisiológicas objetivamente registradas.
En el presente estudio,
las características más frecuentes de las ECM entre los participantes con MCDM
fueron las experiencias extracorpóreas, las visiones o percepciones de otros
reinos o dimensiones y el retorno al cuerpo físico. En menor medida, también
fueron frecuentes la visión panorámica y la sensación de límite o frontera.
Estas características también estuvieron presentes entre quienes no presentaban
MCDM, aunque con una frecuencia considerablemente menor. En cuanto a los rasgos
cognitivo-perceptuales, el grupo con MCDM mostró frecuencias elevadas en
indicadores como la reevaluación de la vida, la mejoría intelectual y la
sensación de extrañeza. Asimismo, los participantes con MCDM obtuvieron
puntuaciones más altas en afectividad positiva, particularmente en paz, alegría
y plenitud, aunque también registraron mayores niveles de ansiedad y depresión.
Las experiencias
paranormales fueron igualmente más frecuentes entre quienes presentaron MCDM,
destacándose las experiencias extrasensoriales —como telepatía y clarividencia—
y la percepción o sensación de entidades. Del mismo modo, estos participantes mostraron
niveles más elevados de espiritualidad, incluyendo amor a Dios, percepción de
un propósito vital y creencia en una realidad superior, así como mayores
puntuaciones en variables trascendentes tales como valores éticos, satisfacción
personal, sentido de propósito y deseo de servicio.
Aunque estos indicadores
también estuvieron presentes en el grupo sin MCDM, sus niveles fueron
sistemáticamente inferiores. De hecho, las correlaciones observadas entre la
puntuación total de la Escala de ECM y los rasgos cognitivo-perceptuales, la
afectividad positiva, los rasgos paranormales, espirituales y trascendentes
sugieren que las ECM más intensas tienden a asociarse con una fenomenología
psicológica más rica y compleja. Las personas que obtuvieron puntuaciones
elevadas en estas dimensiones podrían presentar una imaginería mental más
vívida, una mayor tendencia a interpretar simbólicamente experiencias ambiguas
y umbrales perceptivos más bajos para fenómenos inusuales. Asimismo, es posible
que situaciones extremas de estrés fisiológico, como el trauma severo o el paro
cardíaco, faciliten estados disociativos en individuos predispuestos a
experiencias inmersivas de carácter interno, favoreciendo la elaboración de
narrativas de ECM más complejas, vívidas y trascendentes.
No obstante, permanece
abierta la cuestión de si estas características psicológicas constituyen
factores predisponentes que aumentan la probabilidad de formar parte del grupo
con MCDM o si representan una dimensión independiente cuya distribución
diferencial entre ambos grupos no puede ser evaluada adecuadamente mediante el
diseño utilizado en este estudio. En cualquier caso, el hecho de que la
clasificación de MCDM se haya basado exclusivamente en el autoinforme de los
participantes constituye una importante limitación metodológica.
Como se señaló
anteriormente, el propósito de esta investigación fue comparar ECM asociadas y
no asociadas a MCDM, sin embargo, la muestra estuvo compuesta por participantes
reclutados en línea que se autoidentificaban como personas que habían
experimentado una ECM. En consecuencia, la clasificación de los casos dependió
exclusivamente de las afirmaciones de los propios participantes. No se dispuso
de acceso a historias clínicas ni a documentación médica que permitiera
corroborar objetivamente los diagnósticos de muerte clínica. Además, tampoco
fue posible determinar con certeza si la ECM descrita ocurrió efectivamente
durante un episodio de muerte clínica o en otro momento de la vida del
participante.
Los resultados obtenidos
sugieren que las personas con MCDM tienden a experimentar sus ECM como menos
perturbadoras y más significativas cuando estas ocurren en contextos
acompañados por atención médica y cuidados de enfermería. Es posible que la
actitud empática de los profesionales de la salud facilite la integración
psicológica de la experiencia y fortalezca la creencia de que los servicios
médicos contribuyeron a preservar sus vidas. Esta percepción podría influir favorable
y significativamente en la manera en que las ECM son interpretadas y
resignificadas posteriormente.
Asimismo, los rasgos
espirituales y existenciales observados podrían reflejar un mayor sentido de
coherencia o confianza frente a experiencias potencialmente traumáticas. En
este sentido, Thomas y O’Connor (2024), en un estudio con población infantil,
describieron experiencias extracorpóreas, percepciones de luces brillantes,
visiones junto a la cama y visitas a escenarios celestiales, fenómenos que los
participantes interpretaban como subjetivamente reales. Del mismo modo, casos
individuales como el de Bettina Peyton, quien experimentó una ECM durante el
nacimiento de uno de sus hijos a los 32 años, ilustran cómo estas experiencias
pueden aportar información relevante para comprender la naturaleza de la
conciencia y el papel de lo sagrado en la vida de las personas (Woollacott,
2021).
Nuestro estudio mostró
que las profundas transformaciones transpersonales y axiológicas observadas en
individuos con ECM, independientemente de la presencia o ausencia de MCDM,
favorecen la convicción de la existencia de una unidad cósmica o divina cuyos
valores éticos se asemejan a los descritos por Lalla y D’Antoni (2025). La
comprensión de las consecuencias posteriores de una ECM depende en gran medida
de la capacidad de médicos y terapeutas para reconocer estas experiencias y
diferenciarlas de fenómenos tales como delirios, alucinaciones o sueños. En
este sentido, Auxéméry (2013) ha demostrado la persistencia de cierta actividad
neuronal, aunque mínima, en pacientes sometidos a estados prolongados de coma.
Las ECM difieren de otros estados relacionados con el sueño o el delirio debido
a su asociación con la muerte, la trascendencia, la inefabilidad, sus efectos
positivos y la alteración de la conciencia.
Por otra parte, numerosos
individuos que han experimentado una ECM reportan transformaciones profundas en
sus vidas espirituales y emocionales. En los relatos recogidos para este
estudio —cuyos análisis cualitativos serán publicados posteriormente— muchos
participantes describieron una mayor sensación de significado vital, conciencia
existencial y experiencias de carácter místico (Kopel, 2019; Michael et al.,
2025).
Las ECM no sólo generan
cambios duraderos, tales como crecimiento espiritual, reducción del miedo a la
muerte y modificaciones en el sistema de valores, sino que también requieren
mayores niveles de apoyo emocional y un abordaje clínico orientado a la despatologización
de estas experiencias. Una atención de esta naturaleza podría tener efectos
positivos tanto en la práctica médica como en la relación médico-paciente,
promoviendo un cambio de paradigma que trascienda las interpretaciones
exclusivamente biomédicas.
En conjunto, nuestros
hallazgos ponen de manifiesto la necesidad de desarrollar marcos teóricos más
integradores para el estudio de las ECM. Las futuras investigaciones deberían
profundizar en la comprensión médica y psicológica de estas experiencias y explorar
con mayor detalle sus efectos a largo plazo sobre la salud mental, la
espiritualidad y el desarrollo personal.
Agradecimientos
Los autores desean
expresar su agradecimiento al Instituto de Psicología Paranormal (Proyecto
2345/03/2018) y a la Fundación BIAL (Proyecto 08/18) por el apoyo financiero
brindado para la realización de esta investigación. Asimismo, agradecen
especialmente a Juan Carlos Argibay por sus valiosas contribuciones
metodológicas y estadísticas. Los autores declaran no mantener conflictos de
interés relacionados con esta investigación.
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