EL IMPACTO TRANSPERSONAL DE LAS EXPERIENCIAS CERCANAS A LA MUERTE EN INDIVIDUOS CON MUERTE CLÍNICA DIAGNOSTICADA (CIA-PARRA)

Estimados:

Dejo Aquí la traducción de mi trabajo con el Dr. Alejandro Parra y un enlace a la prestigiosa revista médica PubNet a raíz de la publicación del mismo en la prestigiosa revista EXPLORE de Estados Unidos.

Espero lo disfruten. Un cálido abrazo


https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/42107354/


EL IMPACTO TRANSPERSONAL DE LAS  EXPERIENCIAS CERCANAS A LA MUERTE EN INDIVIDUOS CON MUERTE CLÍNICA DIAGNOSTICADA

Gustavo Cia & Alejandro Parra


Alejandro Parra: http://orcid.org/0000-0001-7943-2794

Gustavo Cia: https://orcid.org/0009-0009-0916-4769


Instituto de Psicología Paranormal

Buenos Aires, Argentina

 

Resumen. La experiencia cercana a la muerte (ECM) es un evento lúcido que algunas personas experimentan de manera repentina ante una situación de proximidad a la muerte. Con frecuencia, tras haber sido declaradas clínicamente muertas, recuperan la consciencia luego de un proceso de reanimación, conservando recuerdos de emociones, imágenes, percepciones o voces. El propósito de este estudio fue examinar una muestra argentina de personas que informaron haber experimentado ECM y comparar a quienes manifestaron diversas características asociadas a estas experiencias bajo el criterio de Muerte Clínica Diagnosticada Médicamente (MCDM) con aquellos que no cumplían este criterio (no MCDM). Se analizaron rasgos cognitivo-perceptuales, afectivos, paranormales, espirituales y existenciales. Asimismo, se predijo una correlación positiva y significativa entre las ECM y los rasgos cognitivo-perceptuales, la afectividad positiva y negativa, los rasgos paranormales y los indicadores trascendentes. Mediante una encuesta en línea se reclutó una muestra de individuos con MCDM (N = 196) y otra sin MCDM (N = 302). Las características más frecuentes de las ECM fueron: experiencias extracorpóreas (87%), percepción de un nuevo reino o dimensión (85%), retorno al cuerpo (81%), reevaluación de la vida (85%), mejora intelectual (81%), ansiedad/depresión (80%/77%), sentimientos de paz (91%) y experiencias extrasensoriales (75%). Además, los participantes con MCDM tendieron a percibir sus ECM como menos perturbadoras cuando estuvieron acompañadas por atención médica y de enfermería, lo que con frecuencia facilitó la elaboración psicológica posterior de la experiencia. La convicción de que sus vidas fueron preservadas gracias a la intervención médica parece influir en la manera en que interpretan y atribuyen significado a sus ECM.

Palabras clave: experiencias cercanas a la muerte, rasgos cognitivo-perceptuales, parapsicología, espiritualidad, valores trascendentes.

 

Abstract: Near-death experiences (NDEs) are lucid events that some people have suddenly experienced in the face of imminent death. Often having been declared clinically dead, they recover with memories of emotions, images, or voices after a resuscitation process. The purpose of this study is to examine an Argentine sample of NDEs and compare individuals who experienced various NDE traits that occurred under a criterion of Medically Diagnosed Clinical Death (MDCD) with those without this criterion. The study considers cognitive-perceptual, affective, paranormal, spiritual, and existential traits. In addition, we predict a positive and significant correlation between NDEs with cognitive-perceptual features, positive/negative affectivity, paranormal, and transcendent traits. Through an online survey, a sample of individuals with MDCD (N = 196) and another without MDCD (N = 392) were recruited. The most commonly found NDE characteristics were: Out-of-body experiences (87%), New realm/dimension (85%), Return to the body (81%), Re-evaluating life (85%), Intellectual improvement (81%), Anxiety/Depression (80/77%), Peace (91%), and Extrasensory Experiences (75%) were the most common. Those with MDCD found their NDEs less disturbing if they were accompanied by medical and nursing care, which often helped them to process these experiences. The conviction that their lives have been protected by medical services may reframe the value of their NDEs.

Keywords: Near-Death Experiences, Cognitive-Perceptual Traits, Parapsychology, Spirituality, Transcendent Values.

INTRODUCCIÓN

Las experiencias cercanas a la muerte (ECM) constituyen uno de los fenómenos más estudiados dentro del campo de la investigación sobre la conciencia y la posible supervivencia de la mente después de la muerte. Junto con las comunicaciones mediúmnicas, las apariciones y otros fenómenos afines, las ECM han sido consideradas como indicios de continuidad de la consciencia más allá del funcionamiento biológico ordinario.

Desde la perspectiva clínica, estas experiencias poseen una importancia considerable por al menos tres razones. En primer lugar, pueden producir modificaciones profundas y permanentes en las creencias, actitudes, valores y prioridades vitales de quienes las experimentan. En segundo lugar, determinadas características fenomenológicas de las ECM pueden confundirse con manifestaciones psicopatológicas, aunque sus consecuencias psicológicas suelen diferir sustancialmente de los trastornos mentales convencionales. Finalmente, una mejor comprensión de los mecanismos involucrados en las ECM podría contribuir a ampliar el conocimiento científico sobre la naturaleza de la conciencia y su relación con el funcionamiento cerebral (Greyson, 1998; Parnia & Fenwick, 2002).

Diversos estudios indican que entre el 12% y el 18% de los supervivientes de un paro cardíaco informan haber tenido una ECM (Greyson, 2003a; Parnia et al., 2001; van Lommel et al., 2001). Greyson (1998) definió la ECM como un “acontecimiento subjetivo profundo”, caracterizado por su naturaleza trascendente y frecuentemente mística, que ocurre en circunstancias próximas a la muerte. Estas experiencias suelen ser extraordinariamente vívidas, realistas y transformadoras, y se presentan en personas que han estado clínicamente cerca de morir (Greyson, 2003b).

Un reciente análisis bibliométrico realizado por Barreto (2025), que examinó publicaciones aparecidas entre 1977 y 2024, identificó las principales redes de citación y áreas de investigación sobre ECM. Los resultados mostraron que Estados Unidos, Reino Unido y Bélgica lideran la producción científica en este campo. Las metodologías empleadas abarcan desde estudios médicos centrados en la actividad cerebral y los resultados psicológicos posteriores hasta narrativas orientadas a identificar patrones lingüísticos comunes en los relatos de los sobrevivientes.

En relación con el origen de las ECM, Barreto (2025) concluyó que el panorama teórico continúa siendo fragmentado, con escasez de modelos integradores capaces de explicar satisfactoriamente la complejidad del fenómeno. Aunque Brasil constituye una excepción dentro de América Latina por haber desarrollado investigaciones empíricas sobre ECM (Ferrara Carunchio & De Oliveira Maraldi, 2020; Leite Galli et al., 2020; Queiroz, 2023), Argentina carece prácticamente de estudios sistemáticos. No obstante, durante la década de 1990 las ECM adquirieron cierta visibilidad pública en Argentina a partir de la experiencia personal del periodista y conductor televisivo Víctor Sueiro (1943–2007), quien relató una ECM y posteriormente publicó una serie de libros de amplia difusión que generaron debates en programas de televisión, radio y prensa escrita (Sueiro, 1990, 1991). En términos generales, la investigación empírica sobre ECM en América Latina continúa siendo escasa. La mayor parte de la literatura disponible en español consiste en relatos autobiográficos de personas que afirman haber vivido este tipo de experiencias, mientras que los estudios cuantitativos y comparativos siguen siendo relativamente infrecuentes.

Finalmente, las experiencias cercanas a la muerte (ECM) son consideradas en el campo de la psicología transpersonal como una modalidad de experiencia transpersonal debido a que implican estados de conciencia que trascienden los límites habituales del yo, del cuerpo y de la realidad cotidiana. Durante una ECM, las personas suelen reportar experiencias fuera del cuerpo, percepción de una luz intensa, encuentros con seres fallecidos o entidades espirituales, revisión panorámica de la vida y sentimientos de unidad, paz y trascendencia. Estas características coinciden con la definición clásica de experiencia transpersonal propuesta por la psicología transpersonal, entendida como una expansión de la identidad más allá de los confines del ego individual (Grof, 1988; Walsh & Vaughan, 1993). Asimismo, diversos estudios han demostrado que las ECM suelen producir cambios profundos y duraderos en la personalidad, los valores y las creencias de quienes las experimentan. Entre las consecuencias más frecuentes se encuentran una menor ansiedad ante la muerte, un incremento de la espiritualidad, una mayor preocupación por los demás y una redefinición del sentido de la vida (Greyson, 2015). Desde esta perspectiva, las ECM constituyen experiencias transformadoras que favorecen procesos de crecimiento psicológico y espiritual, una de las principales áreas de interés de la psicología transpersonal (Fracasso et al., 2013).

No obstante, clasificar una ECM como experiencia transpersonal no implica necesariamente aceptar interpretaciones “sobrenaturales” o afirmar la supervivencia de la conciencia después de la muerte. La psicología transpersonal estudia estas experiencias como fenómenos subjetivos de gran significado existencial, independientemente de las explicaciones ontológicas que puedan proponerse. Por ello, las ECM son consideradas un campo privilegiado para investigar la relación entre conciencia, espiritualidad y transformación personal, constituyendo uno de los fenómenos más representativos dentro del estudio contemporáneo de las experiencias transpersonales (Grof, 1988; Greyson, 2015).

Muerte Clínica Diagnosticada Médicamente y Experiencias Cercanas a la Muerte

La Muerte Clínica Diagnosticada Médicamente (MCDM) ha sido definida como el cese de las funciones corporales globales —particularmente la respiración y la circulación sanguínea— mientras las células conservan viabilidad suficiente para permitir la reversibilidad mediante procedimientos de reanimación. Este estado se diferencia de la muerte biológica, la muerte celular o la muerte cerebral, las cuales son consideradas irreversibles.

El diagnóstico de MCDM implica la constatación de ausencia de signos vitales, tales como pulso y respiración, así como la evaluación de indicadores neurológicos que pueden incluir coma profundo, ausencia de reflejos y apnea. En numerosos casos se requieren pruebas complementarias y períodos de observación destinados a confirmar la irreversibilidad del cuadro antes de declarar la muerte biológica (Trueba Gutiérrez, 2007).

Para los fines de este estudio, se solicitó a los participantes que indicaran si un médico o equipo sanitario había determinado —durante o después del episodio y con independencia de la naturaleza del evento que originó la ECM, como ahogamiento, paro cardíaco, electrocución o intento de suicidio— que habían atravesado un estado de “muerte clínica”. Por el contrario, los participantes incluidos en el grupo sin MCDM informaron haber atravesado situaciones de amenaza vital sin haber recibido un diagnóstico médico formal de muerte clínica. En estos casos, la recuperación de las funciones vitales ocurrió con ayuda de terceros o de manera espontánea, pero sin supervisión médica directa, como sucede en determinados accidentes domésticos u otros episodios ocurridos fuera del sistema sanitario.

Aristidou et al. (2023), mediante entrevistas a sobrevivientes de paro cardíaco extrahospitalario, identificaron cinco dimensiones fundamentales de la experiencia: (a) el ataque inesperado; (b) la vivencia de un mundo diferente, caracterizada por transformaciones corporales, temporales y emocionales; (c) la restauración del sentido del yo; (d) la transformación de la vida; y (e) la transformación personal. Estas dimensiones coinciden con componentes transculturales descritos previamente en la literatura internacional sobre ECM. Los participantes interpretaron su supervivencia como un “regalo divino” y una oportunidad para continuar viviendo de una manera más consciente y significativa. La construcción de sentido y el fortalecimiento de la espiritualidad parecen desempeñar un papel central en la reorganización de la vida posterior a una ECM, dado que los relatos suelen expresar una apreciación renovada por la existencia (van Lommel et al., 2001). Otro estudio sugiere que los factores cognitivos y espirituales podrían intensificarse en contextos médicos, favoreciendo una mayor frecuencia de ECM o una mayor riqueza fenomenológica de estas experiencias (Rousseau et al., 2023).

Uno de los problemas recurrentes en la literatura especializada es la ausencia de investigaciones comparativas que examinen diferentes situaciones de proximidad a la muerte y permitan determinar si existen diferencias sistemáticas entre las ECM ocurridas bajo condiciones médicamente documentadas y aquellas producidas en contextos no documentados clínicamente. Por ello, el objetivo de este estudio fue comparar a individuos que experimentaron características asociadas a las ECM —medidas mediante la Escala de ECM de Greyson— según hubieran atravesado o no una situación de MCDM. Además, se planteó la hipótesis de que, entre los individuos con MCDM, existirían correlaciones positivas y significativas entre las ECM y (H1) rasgos cognitivo-perceptuales, (H2) afectividad positiva (pero no necesariamente afectividad negativa), (H3) Rasgos paranormales y (H4) Rasgos espirituales y trascendentes.

MÉTODO

Procedimiento

Se creó un sitio web en español (www.alipsi.com.ar/NDE, actualmente fuera de servicio) con el propósito de informar a participantes argentinos acerca de las experiencias cercanas a la muerte (ECM) y, simultáneamente, reclutar participantes para la investigación. Aunque personas no argentinas también tuvieron acceso en línea a la Escala de ECM, sus datos no fueron incluidos en el presente informe.

Los visitantes del sitio encontraron un anuncio sobre la investigación que incluía una invitación a participar dirigida específicamente a quienes hubieran sobrevivido a una experiencia cercana a la muerte. El cuestionario no sólo estuvo disponible en el sitio web, sino que algunos lo descargaron, lo completaron electrónicamente y lo devolvieron como archivo adjunto por correo electrónico. Otros imprimieron el formulario, lo completaron en formato papel y lo remitieron por correo postal. Asimismo, se publicó una versión adicional del cuestionario mediante Google Forms, que podía completarse directamente en línea sin necesidad de descarga.

Instrumentos

El cuestionario estuvo compuesto por dos instrumentos: una encuesta sociodemográfica elaborada por los autores y la Escala de Experiencias Cercanas a la Muerte (Near-Death Experience Scale; Greyson, 1983), traducida al español a partir de la versión de Jiménez-Garrido et al. (2015) e incorporando modificaciones propias destinadas a explorar características originalmente no incluidas en la escala, tales como Visión Panorámica, Visión/Sensación de Túnel y Ciudad de Luz. Además, se proporcionó a los participantes un espacio abierto para describir narrativamente las circunstancias, el contenido y las consecuencias posteriores de sus experiencias cercanas a la muerte. Las puntuaciones medias obtenidas en cada una de las subescalas fueron similares a las informadas por Jiménez-Garrido et al. (2015) y Greyson (1983). La escala ha demostrado adecuados niveles de fiabilidad y validez para discriminar entre individuos que perciben haber experimentado una ECM y aquellos que no la han experimentado (Greyson, 1983, 1997, 2001, 2003a, 2003b, 2007).

Para el presente estudio se desarrolló una versión española de la Escala de ECM, modificando ligeramente la versión original de 16 ítems y reduciéndola a 12 ítems. En una primera etapa, el coautor Gustavo Cia tradujo los ítems originales de la escala de Greyson (1983) del inglés al español. Posteriormente, dos docentes del Instituto de Psicología Paranormal de Buenos Aires revisaron y modificaron la traducción. La versión resultante fue enviada al coautor Alejandro Parra, quien realizó la supervisión bilingüe español-inglés.

Las modificaciones propuestas fueron incorporadas, obteniéndose así la versión final utilizada en esta investigación. La encuesta sociodemográfica incluyó preguntas referidas a edad, género, nivel educativo, tiempo transcurrido desde la experiencia y circunstancias asociadas al episodio, tales como el tipo de accidente, enfermedad o lesión involucrada. La versión española de la Escala de ECM evaluó las siguientes dimensiones: Rasgos cognitivo-perceptuales (desorientación, percepción visual, distorsión temporal, pensamiento acelerado, reevaluación de la vida, sensación de extrañeza, hipervigilancia, agudeza visual, agudeza auditiva, actividad motora, audición de voces, rendimiento intelectual y mejoría intelectual), Afectividad negativa (Disminución del interés, desinterés, depresión, ansiedad, euforia e ideación suicida), Afectividad positiva (alegría, paz y plenitud), Rasgos paranormales (Precognición/premoniciones, psicocinesis espontánea, experiencias extrasensoriales, experiencias extracorpóreas, percepción de auras, sensación o visión de entidades, capacidades de curación y lecturas psíquicas, Rasgos espirituales (Sentido del papel en la vida, amor a Dios, sentimientos trascendentes, profundización de la fe y convicción de la existencia de un Yo Superior), y Rasgos trascendentes (Valores éticos, satisfacción personal, sentido de propósito y deseo de servicio).

Estos “rasgos” hacen referencia a aspectos fenomenológicos de la experiencia cercana a la muerte y no a rasgos de personalidad evaluados independientemente. En otras palabras, el estudio no compara individuos más o menos espirituales, sino las características presentes en las propias experiencias cercanas a la muerte. Para cada ítem, los participantes indicaban la Ausencia (0), Presencia Ambigua (1) o Presencia Definida (2) de cada característica durante su experiencia.

En relación con la fiabilidad de la escala, Greyson (1983) informó coeficientes alfa de Cronbach de .88 para la escala total, .75 para los rasgos cognitivo-perceptuales, .86 para los rasgos afectivos, .66 para los rasgos paranormales y .76 para los rasgos trascendentales. Estos valores reflejan niveles de consistencia interna que oscilan entre adecuados y moderados. Por su parte, la versión argentino-española de la Escala de ECM presentó un coeficiente alfa de .89 para la escala total y coeficientes de .78 para los rasgos cognitivo-perceptuales, .81 para los rasgos afectivos, .76 para los rasgos paranormales y .80 para los rasgos trascendentales. Para este estudio, la dimensión trascendental fue subdividida en dos categorías: rasgos espirituales y rasgos trascendentes.

Participantes y análisis

Los participantes constituyeron una muestra no probabilística por conveniencia integrada por personas que se identificaban principalmente como católicas (únicamente el 15% declaró no pertenecer a dicha confesión religiosa), tenían 18 años o más y residían en diversas ciudades de Argentina, incluyendo Buenos Aires, Mendoza, Córdoba y Santa Fe, así como en Montevideo (Uruguay). Algunos participantes encontraron el sitio web durante búsquedas en Internet, mientras que otros fueron contactados por el coautor Alejandro Parra a través de conferencias públicas y entrevistas personales, siendo posteriormente derivados al sitio web para completar los instrumentos.

La recolección de datos se llevó a cabo durante un período de seis meses. El reclutamiento comenzó en junio de 2019, antes del inicio de la pandemia de COVID-19, y la convocatoria era republicada cada dos o tres semanas. La Escala de ECM fue difundida a través de diversos grupos de Facebook e Instagram en español relacionados con experiencias cercanas a la muerte, tanatología y parapsicología.

La muestra total estuvo compuesta por 498 casos argentinos, de los cuales 196 participantes (39%) informaron haber experimentado una muerte clínica diagnosticada médicamente y 302 participantes (61%) reportaron una ECM sin diagnóstico médico de muerte clínica o en el contexto de una crisis orgánico-biológica. Para la conformación de los grupos se solicitó responder dos preguntas dicotómicas:

1. Al menos una vez en mi vida he recibido maniobras de reanimación cardiopulmonar o he sido diagnosticado con muerte clínica en un entorno médicamente controlado (por ejemplo, sanatorio, hospital, ambulancia o asistencia paramédica). Sí / No

2. No he recibido procedimientos de reanimación ni ningún médico ha certificado signos de muerte clínica (por ejemplo, la situación de riesgo vital o la experiencia ocurrió fuera de un sistema sanitario, hospital, clínica, ambulancia o en un entorno doméstico sin supervisión médica). Sí / No

De los 196 participantes con ECM y diagnóstico médico de muerte clínica, 74 (37%) fueron varones y 122 (63%) mujeres, con edades comprendidas entre los 18 y los 74 años (M = 40,10; DT = 15,51).

De los 302 participantes con ECM sin diagnóstico médico de muerte clínica, 119 (39%) fueron varones y 183 (60%) mujeres, con edades comprendidas entre los 18 y los 77 años (M = 29,39; DT = 12,38).

Aunque todos los participantes fueron informados acerca de los objetivos generales de la investigación y se los invitó a participar de manera anónima y voluntaria con el fin de minimizar posibles sesgos de respuesta, no se les comunicaron las hipótesis del estudio. Todos los participantes completaron los instrumentos de manera voluntaria y sin recibir compensación económica, previa firma del correspondiente consentimiento informado. El estudio fue evaluado y aprobado por un comité institucional de ética en investigación (IRB #23-24465-654).

RESULTADOS

La frecuencia de las características de las experiencias cercanas a la muerte (ECM) entre los individuos con Muerte Clínica Diagnosticada Médicamente (MCDM) (véase Tabla 1) indica que las tres características más frecuentes fueron la experiencia extracorpórea (87,2%), la percepción de otro reino o dimensión (85,7%) y el retorno al cuerpo (81,6%). Otras características también mostraron una elevada frecuencia, como la visión panorámica (65,8%) y la sensación de límite o frontera (60,7%).

TABLA 1: CARACTERÍSTICAS DE LAS ECM EN INDIVIDUOS CON MCDM Y SIN MCDM

Variables1

MCDM

(N = 196)

Sin MCDM

(N = 302)

Experiencia Cercana a la Muerte

N

%

N

%

1. Experiencia extracorpórea

171

87.2

205

67.9

2. Otro reino/dimensión

168

85.7

188

62.3

3. Retorno al cuerpo

160

81.6

203

67.2

4. Visión panorámica

129

65.8

163

54.0

5. Sensación de límite/retorno

119

60.7

158

52.3

6. Otros seres espirituales

110

56.1

152

50.3

7. Visión/sensación de túnel

107

54.6

90

29.8

8. Seres queridos fallecidos

105

53.6

156

51.7

9. Revisión panorámica de la vida

104

53.1

94

31.1

10. Mensajes espirituales

103

52.6

143

47.4

11. Sensación de desapego

94

48.0

24

7.9

12. Ciudad de luz

82

41.8

71

23.5

Nota. (1) Las respuestas fueron convertidas en valores dicotómicos Sí/No.

La frecuencia de los rasgos cognitivo-perceptuales entre los individuos con MCDM (véase Tabla 2) indica que los dos rasgos más frecuentes fueron la reevaluación de la vida (85,2%) y la mejoría intelectual (81,6%). Otros indicadores también mostraron proporciones elevadas, tales como la audición de voces (78,6%) y la sensación de extrañeza (77,0%).

Entre los indicadores de afectividad negativa y positiva en los individuos con MCDM, los rasgos más frecuentes de afectividad negativa fueron la angustia/ansiedad (80,1%) y la depresión (77,6%), mientras que para la afectividad positiva los más elevados fueron la paz (91,1%), la alegría (85,7%) y la plenitud (84,0%). Comparados con el grupo sin MCDM, estos porcentajes resultaron considerablemente más bajos, particularmente en los indicadores de afectividad positiva (21,2%, 25,5% y 27,2%, respectivamente).

Entre los rasgos paranormales de los individuos con MCDM, los más frecuentes fueron las experiencias extrasensoriales (75,5%) y la percepción o sensación de entidades (74,5%). Estos indicadores fueron significativamente menos frecuentes en el grupo sin MCDM.

Respecto de los rasgos espirituales, todos presentaron frecuencias elevadas entre quienes experimentaron MCDM, incluyendo amor a Dios (89,3%), sentido del papel en la vida (87,2%) y creencia en un ser superior (83,7%). Nuevamente, estos valores fueron considerablemente inferiores en el grupo sin MCDM.

Finalmente, los rasgos trascendentes mostraron porcentajes superiores al 90% entre los individuos con MCDM. Aunque ligeramente menores, los participantes sin MCDM también presentaron niveles elevados en estas variables.

TABLA 2: RASGOS COGNITIVO-PERCEPTUALES, AFECTIVOS, PARANORMALES, ESPIRITUALES Y TRASCENDENTES EN INDIVIDUOS CON Y SIN DIAGNÓSTICO DE MUERTE CLÍNICA

Variables¹

MCDM

(N=196)

Sin MCDM

(N=302)

Rasgos cognitivo-perceptuales

N

%

N

%

Reevaluación de la vida

196

85.2

235

77.8

Mejoría intelectual

160

81.6

182

60.3

Audición de voces

154

78.6

206

68.2

Sensación de extrañeza

151

77.0

217

71.9

Pensamiento acelerado

146

74.5

215

71.2

Hipervigilancia

151

74.0

199

34.1

Percepción visual

144

73.5

203

67.2

Agudeza auditiva

133

67.9

182

60.3

Agudeza visual

145

64.8

157

65.9

Rendimiento intelectual

127

64.8

172

57.0

Distorsión temporal

130

66.3

169

56.0

Actividad motora

119

60.7

143

47.4

Desorientación

118

60.2

159

52.6

Nota. ¹ Las respuestas fueron convertidas en valores dicotómicos Sí/No.

Se realizaron análisis estadísticos adicionales mediante el paquete estadístico SPSS versión 22, empleando pruebas unilaterales. Asimismo, se evaluó la normalidad de la muestra. A partir de los valores obtenidos mediante la prueba de Kolmogorov-Smirnov, se asumió una distribución asimétrica para las puntuaciones de la Escala de Greyson. En consecuencia, se utilizaron estadísticas no paramétricas, aplicándose la prueba U de Mann-Whitney para las comparaciones entre grupos, junto con la corrección de Bonferroni cuando resultó apropiado para múltiples análisis. La fiabilidad de las escalas se evaluó mediante el coeficiente alfa de Cronbach, obteniéndose valores superiores a .70 en todos los casos.

Los individuos con y sin diagnóstico de muerte clínica fueron comparados en términos de puntuación total de ECM (escala Likert de 0 a 32), rasgos cognitivo-perceptuales, afectividad positiva y negativa, rasgos paranormales, espirituales y trascendentes. Con excepción de la afectividad negativa, todos los indicadores presentaron medias significativamente más elevadas en el grupo con muerte clínica que en el grupo sin muerte clínica (véase Tabla 3).

TABLA 3: COMPARACIÓN DE LOS RASGOS COGNITIVO-PERCEPTUALES, AFECTIVOS, PARANORMALES, ESPIRITUALES Y TRASCENDENTES ENTRE INDIVIDUOS CON Y SIN DIAGNÓSTICO DE MUERTE CLÍNICA

Variables¹

Grupos

N

M

DT

z

p

d

ECM Total (1–12)

Sin MCDM

302

5.47

2.85

7.51

< .001

.74

MCDM

196

7.52

2.63

Rasgos cognitivo-perceptuales

Sin MCDM

302

15.70

8.81

4.12

< .001

.38

MCDM

196

19.10

8.70

Afectividad positiva

Sin MCDM

302

4.69

2.98

4.10

< .001

.39

MCDM

196

5.64

2.32

Afectividad negativa

Sin MCDM

302

7.28

4.44

1.69

n.s.

MCDM

196

8.06

4.34

Rasgos paranormales

Sin MCDM

302

8.72

6.88

5.37

< .001

.50

MCDM

196

12.34

7.36

Rasgos espirituales

Sin MCDM

302

8.19

4.76

5.30

< .001

.48

MCDM

196

10.40

4.35

Rasgos trascendentes

Sin MCDM

302

8.72

6.88

5.37

< .001

.50

MCDM

196

12.34

7.36

Nota. ¹ Ausencia (0), Presencia Ambigua (1) o Presencia Definida (2).

Se realizaron correlaciones mediante el coeficiente Rho de Spearman (rs) entre las frecuencias de rasgos cognitivo-perceptuales, afectividad positiva y negativa, rasgos paranormales, espirituales y trascendentes con la puntuación total de ECM. Se predijo una correlación positiva y significativa para: (H1) rasgos cognitivo-perceptuales (confirmada, p < .001, incluyendo afectividad positiva pero no negativa), (H2) rasgos paranormales (confirmada, p < .001), (H3) rasgos espirituales (confirmada, p < .001) y (H4) rasgos trascendentes (confirmada, p < .001) (véase Tabla 4).

TABLA 4: CORRELACIÓN ENTRE LAS CARACTERÍSTICAS DE LAS ECM Y LOS RASGOS COGNITIVO-PERCEPTUALES, AFECTIVOS, PARANORMALES, ESPIRITUALES Y TRASCENDENTES EN INDIVIDUOS CON DIAGNÓSTICO DE MUERTE CLÍNICA

Variables¹

rs

p

Rasgos cognitivo-perceptuales

.37

< .001

Afectividad negativa

-.004

n.s.

Afectividad positiva

.32

< .001

Rasgos paranormales

.51

< .001

Rasgos espirituales

.17

.01

Rasgos trascendentes

.51

< .001

Nota. ¹ Corrección de Bonferroni: p = .0006; gl = 195 y gl = 301.

CONCLUSIONES

El objetivo de este estudio fue comparar los rasgos cognitivo-perceptuales, la afectividad positiva y negativa, así como los rasgos paranormales, espirituales y trascendentes en una muestra argentina de personas que informaron haber experimentado una experiencia cercana a la muerte (ECM), diferenciando entre aquellos que recibieron un diagnóstico médico de muerte clínica (MCDM) y aquellos que no recibieron dicho diagnóstico.

La distinción entre ambos grupos se fundamenta en que los protocolos médicos y las condiciones clínicas presentes en hospitales y otros servicios de salud no sólo pueden favorecer la ocurrencia de ECM, sino también influir en la forma en que estas experiencias son recordadas, en su frecuencia y en sus características fenomenológicas. Esto contrasta con las ECM ocurridas en contextos extrahospitalarios o domésticos, donde generalmente no intervienen procedimientos de reanimación ni protocolos clínicos formales.

En nuestra muestra, el grupo sin diagnóstico médico de muerte clínica fue más numeroso que el grupo con diagnóstico (61% frente a 39%, respectivamente) debido a que las personas sin diagnóstico son más encontradas más fácilmente que aquellas bajo diagnóstico. Además, los participantes con MCDM difieren de aquellos que experimentaron una ECM sin haber sido declarados clínicamente muertos en que los primeros pueden vincularse temporalmente a un episodio documentado de paro cardiorrespiratorio, mientras que en los segundos resulta más difícil relacionar la experiencia con variables fisiológicas objetivamente registradas.

En el presente estudio, las características más frecuentes de las ECM entre los participantes con MCDM fueron las experiencias extracorpóreas, las visiones o percepciones de otros reinos o dimensiones y el retorno al cuerpo físico. En menor medida, también fueron frecuentes la visión panorámica y la sensación de límite o frontera. Estas características también estuvieron presentes entre quienes no presentaban MCDM, aunque con una frecuencia considerablemente menor. En cuanto a los rasgos cognitivo-perceptuales, el grupo con MCDM mostró frecuencias elevadas en indicadores como la reevaluación de la vida, la mejoría intelectual y la sensación de extrañeza. Asimismo, los participantes con MCDM obtuvieron puntuaciones más altas en afectividad positiva, particularmente en paz, alegría y plenitud, aunque también registraron mayores niveles de ansiedad y depresión.

Las experiencias paranormales fueron igualmente más frecuentes entre quienes presentaron MCDM, destacándose las experiencias extrasensoriales —como telepatía y clarividencia— y la percepción o sensación de entidades. Del mismo modo, estos participantes mostraron niveles más elevados de espiritualidad, incluyendo amor a Dios, percepción de un propósito vital y creencia en una realidad superior, así como mayores puntuaciones en variables trascendentes tales como valores éticos, satisfacción personal, sentido de propósito y deseo de servicio.

Aunque estos indicadores también estuvieron presentes en el grupo sin MCDM, sus niveles fueron sistemáticamente inferiores. De hecho, las correlaciones observadas entre la puntuación total de la Escala de ECM y los rasgos cognitivo-perceptuales, la afectividad positiva, los rasgos paranormales, espirituales y trascendentes sugieren que las ECM más intensas tienden a asociarse con una fenomenología psicológica más rica y compleja. Las personas que obtuvieron puntuaciones elevadas en estas dimensiones podrían presentar una imaginería mental más vívida, una mayor tendencia a interpretar simbólicamente experiencias ambiguas y umbrales perceptivos más bajos para fenómenos inusuales. Asimismo, es posible que situaciones extremas de estrés fisiológico, como el trauma severo o el paro cardíaco, faciliten estados disociativos en individuos predispuestos a experiencias inmersivas de carácter interno, favoreciendo la elaboración de narrativas de ECM más complejas, vívidas y trascendentes.

No obstante, permanece abierta la cuestión de si estas características psicológicas constituyen factores predisponentes que aumentan la probabilidad de formar parte del grupo con MCDM o si representan una dimensión independiente cuya distribución diferencial entre ambos grupos no puede ser evaluada adecuadamente mediante el diseño utilizado en este estudio. En cualquier caso, el hecho de que la clasificación de MCDM se haya basado exclusivamente en el autoinforme de los participantes constituye una importante limitación metodológica.

Como se señaló anteriormente, el propósito de esta investigación fue comparar ECM asociadas y no asociadas a MCDM, sin embargo, la muestra estuvo compuesta por participantes reclutados en línea que se autoidentificaban como personas que habían experimentado una ECM. En consecuencia, la clasificación de los casos dependió exclusivamente de las afirmaciones de los propios participantes. No se dispuso de acceso a historias clínicas ni a documentación médica que permitiera corroborar objetivamente los diagnósticos de muerte clínica. Además, tampoco fue posible determinar con certeza si la ECM descrita ocurrió efectivamente durante un episodio de muerte clínica o en otro momento de la vida del participante.

Los resultados obtenidos sugieren que las personas con MCDM tienden a experimentar sus ECM como menos perturbadoras y más significativas cuando estas ocurren en contextos acompañados por atención médica y cuidados de enfermería. Es posible que la actitud empática de los profesionales de la salud facilite la integración psicológica de la experiencia y fortalezca la creencia de que los servicios médicos contribuyeron a preservar sus vidas. Esta percepción podría influir favorable y significativamente en la manera en que las ECM son interpretadas y resignificadas posteriormente.

Asimismo, los rasgos espirituales y existenciales observados podrían reflejar un mayor sentido de coherencia o confianza frente a experiencias potencialmente traumáticas. En este sentido, Thomas y O’Connor (2024), en un estudio con población infantil, describieron experiencias extracorpóreas, percepciones de luces brillantes, visiones junto a la cama y visitas a escenarios celestiales, fenómenos que los participantes interpretaban como subjetivamente reales. Del mismo modo, casos individuales como el de Bettina Peyton, quien experimentó una ECM durante el nacimiento de uno de sus hijos a los 32 años, ilustran cómo estas experiencias pueden aportar información relevante para comprender la naturaleza de la conciencia y el papel de lo sagrado en la vida de las personas (Woollacott, 2021).

Nuestro estudio mostró que las profundas transformaciones transpersonales y axiológicas observadas en individuos con ECM, independientemente de la presencia o ausencia de MCDM, favorecen la convicción de la existencia de una unidad cósmica o divina cuyos valores éticos se asemejan a los descritos por Lalla y D’Antoni (2025). La comprensión de las consecuencias posteriores de una ECM depende en gran medida de la capacidad de médicos y terapeutas para reconocer estas experiencias y diferenciarlas de fenómenos tales como delirios, alucinaciones o sueños. En este sentido, Auxéméry (2013) ha demostrado la persistencia de cierta actividad neuronal, aunque mínima, en pacientes sometidos a estados prolongados de coma. Las ECM difieren de otros estados relacionados con el sueño o el delirio debido a su asociación con la muerte, la trascendencia, la inefabilidad, sus efectos positivos y la alteración de la conciencia.

Por otra parte, numerosos individuos que han experimentado una ECM reportan transformaciones profundas en sus vidas espirituales y emocionales. En los relatos recogidos para este estudio —cuyos análisis cualitativos serán publicados posteriormente— muchos participantes describieron una mayor sensación de significado vital, conciencia existencial y experiencias de carácter místico (Kopel, 2019; Michael et al., 2025).

Las ECM no sólo generan cambios duraderos, tales como crecimiento espiritual, reducción del miedo a la muerte y modificaciones en el sistema de valores, sino que también requieren mayores niveles de apoyo emocional y un abordaje clínico orientado a la despatologización de estas experiencias. Una atención de esta naturaleza podría tener efectos positivos tanto en la práctica médica como en la relación médico-paciente, promoviendo un cambio de paradigma que trascienda las interpretaciones exclusivamente biomédicas.

En conjunto, nuestros hallazgos ponen de manifiesto la necesidad de desarrollar marcos teóricos más integradores para el estudio de las ECM. Las futuras investigaciones deberían profundizar en la comprensión médica y psicológica de estas experiencias y explorar con mayor detalle sus efectos a largo plazo sobre la salud mental, la espiritualidad y el desarrollo personal.

Agradecimientos

Los autores desean expresar su agradecimiento al Instituto de Psicología Paranormal (Proyecto 2345/03/2018) y a la Fundación BIAL (Proyecto 08/18) por el apoyo financiero brindado para la realización de esta investigación. Asimismo, agradecen especialmente a Juan Carlos Argibay por sus valiosas contribuciones metodológicas y estadísticas. Los autores declaran no mantener conflictos de interés relacionados con esta investigación.

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